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Algunas impresiones sobre la vida deportiva de Orlando
 

Numerosos comentaristas deportivos y amigos han escrito sobre Orlando. He aquí un resumen de ello.

Abril de 1977: IV Torneo Internacional "Orlando Guaita": Recuerda Victoria Roa, una de sus pupilas predilectas y más sobresalientes:

"Orlando, un maestro extraordinario".
"Orlando fué un hombre inolvidable para todos quienes lo conocieron de cerca y lejos. En forma muy especial para todos los que por años fuimos sus alumnos en el deporte atlético.
Inspiraba respeto sin pretenderlo; era un compañero, un atleta como los demás, no obstante todos los seguían en el Stade. Por muchos años en la pista, en la tribuna, en la tertulia, su palabra, su consejo dicho en tono alegre y persuasivo llegaba al fondo de todos. Por ellos tuvo grupos disciplinados, alegres, rendidores.  Equipos campeones.
La realidad, lo puede decir por mi propia experiencia, expresa Vicky, que por más de 10 años lo tuvo como maestro entrenador. Inspiraba afecto, acicateaba para que cada uno tuviera siempre encendida la caldera que la superación, de ir siempre más allá de los conseguido. Y todo hacía que cada uno le respondiera bien y le dejara satisfecho en la tentativa. Su bagaje de comprensión humana era tan amplia, que sabía usar los resortes más adecuados para obtener la voluntad del pupilo."


 

VI Torneo Internacional: Octubre de 1978, escribe Guillermo Villalobos, Director de Atletismo del Stade ese año:

"Recordando a Orlando"
Han transcurrido más de cinco años desde el alejamiento de nuestro querido entrenador y amigo Orlando Guaita, y los que formamos la Rama Atlética del  Stade Francais vemos que su labor realizada hasta el año 1974 dejó sólidas raíces en los diferentes organismos en los cuales Orlando se desempeñó."
A nivel del club, nuestros técnicos Alberto Labra y Lucho Díaz han sido los continuadores de la fecunda labor del maestro, y recogieron de él su bagaje técnico, su su gran vocación pedagógica y su deseo de superación profesional.
Podemos afirmar con toda seguridad que fué Orlando Guaita quien en la década del 60, junto a otros destacados profesionales dió un fuerte impulso a la carrera de Educación Física, creando las bases para lo que en la actualidad ha pasado a constituir la Administración Deportiva.
Finalmente, los que fueron sus discípulos, colegas y amigos, pensamos que el mejor homenaje , que le podemos brindar, es el de perpetuar su nombre a través de la realización del "Torneo Internacional Orlando Guaita", que ha alcanzado un prestigio en el ámbito nacional e internacional que honra al maestro.
 


Orlando Guaita,  El Mejor.

ENTRENO VARIAS  VECES EL EQUIPO CHILENO DE ATLETISMO
-  MURIO SIENDO ENTRENADOR DE LA SELECCIÓN CHILENA.
SU VIDA LA DEDICÓ AL ATLETISMO Y AL STADE

   (DON PAMPA)

Hombre joven,  apuesto, vigoroso, destinado por energías, capacidad y creatividad a ser un fervoroso conductor de juventudes y a la vez un formador de campeones ,desapareció intempestivamente cuando nadie podría esperarlo.
 

En un instante de gran quehacer y preocupación en el ambiente, sin dejar el tiempo suficiente
para sentirlo y llorarlo.   Orlando Guaita Botta,  murió en el comienzo  de un Campeonato Sudmericano  y cómo el compromiso serio estaba a punto, hubo que ponerle cerrojo a los sentimientos estremecidos de tristeza para seguir adelante.
Cómo él lo hubiera indicado,  si ya no estuviera sin vida y sin aliento.
 

No hubo tiempo para llorarlo y, acaso por ésa reacción constreñida, es que el dolor permanece intacto en sus alumnos, en sus amigos, en su familia, en el Atletismo y en el Deporte Chileno.
 

Cómo si todos se rehusaran a aceptar el golpe que sacudió al mundo atlético en sus más profundas emociones. Se le sigue viendo presente y se levanta una resistencia  conmovida para aceptar como real la desdicha ,la ausencia y la pérdida del joven y gran Maestro.

 Cayó como los valientes, como los jóvenes henchidos de fuerzas vitales que no ponen límites a los afanes y preocupaciones. Nunca pensó  que su bagaje orgánico tuviera quebranto, exigiéndose cada vez más en la misión que se había echado encima. En varios frentes de responsabilidad en preparación, organización y dirección de los seleccionados chilenos. Con redoblados afanes para entregarlo todo a los demás.
 

Así por pensar en los demás se olvidaba de sí mísmo,  de ser humano, que no podía sobrepasar los límites naturales. Orlando,  que siempre tuvo tiempo para todo, no tuvo tiempo para morir.

En la cuenta que debe haberse hecho, no se encontrará espacio para el capítulo necrológico que todavía lo tiene  sorprendido.
 

Duelo en el Atletismo Chileno. Duelo inmenso por lo cual todavía se lleva el Crespón Izado el 17 de Abril de 1974.
Atleta desde su Juventud, por vocación dedicó a los Lanzamientos la explotación de sus energías y el afán estudioso lo instó a hurgar en la mecánica de los movimientos.

Técnico en Potencia ingresó al Instituto de Educación Física y luego, con su Diploma conseguido, prosiguió  en el riel de la perfección y del ansia del saber en Institutos de Europa y Asia.
Se encontró con otro maestro y gran amigo, de la misma vena, gigante en la mística y enamorado recalcitrante del deporte atlético : el francés ALBERT MAINELLA,  que

en su larga y repetida estadía en nuestro país, hizo una siembra  para saturar a muchos en
la conversión lo positivo de la enseñanza técnica ,su desarrollo y dirección. Aparte de los atletas cincelados en el pasto de Tobalaba, enroló alumnos para constituir una falange que por varios lustros tomaron las mayores responsabilidades no sólo en la Institución, sino también en el Atletismo Nacional.
 

El más sobresaliente de Todos: Orlando Guaita por reconocimiento unánime. El entendimiento fue mutuo, los escuché a ambos animados por la compañía y el enlace de ideas y realizaciones. Mainella regresó a su país, y el alumno continuó creciendo en su norma y proyección, tanto cómo para rebasar la competencia de aquel Maestro Formidable.
 

Su trabajo fecundo y valioso y los resultados están  en la mente de todos, además de registrarlos  las actas y el historial. Siendo un entrenador muy joven pudo llevar al  Stade Frances, su club de siempre ,al primer sitial del atletismo chileno y a convertirse en Potencia Suramericana como Club, revelada en el “Suramericano de Clubes Campeones de 1969.
 

También su obra ha quedado registrada en el Colegio Verbo Divino, primera potencia del Atletismo Escolar, y en la formación y orientación del Técnico Alberto Labra, quien  ha tomado en sus hombros la gran responsabilidad de continuar la labor de su amigo y Maestro
 

Una mayoría de valores de resonancia internacional se forjó bajo su consejo, pedagogía y afecto. Maestro que sabía hacerse obedecer con suave persuasión y sentimientos que emanaban espontáneamente en todo lo que hacía y decía. Sin acentos bruscos, voces estentóreas y ademanes enérgicos.

 Podrían formarse allí,  en medio del campo atlético, una legión de los valores que formó y condujo, para que no cupieran dudas sobre la influencia y valía del maestro. 

 Hernán Haddad, Santiago Gordon, Leonardo y Cristián Kittsteiner, Cristián y Cristóbal Raab, Carlos Barón, Adolfo Zaldívar, Pedro Kromschroeder, Patricio Saavedra. Einar Erlandsen, Rolf Hoppe, Alfredo Guzmán, Jorge Peña, Fernando Hoces, Oscar Rodríguez, Víctor Ríos, Vicky Roa, Leslie Cooper, Cecilia Montecino, Paz Gallo, Catalina Recordón, Verónica Justiniano,

Cecilia Goddard, Rosa Molina, Myriam Yutronic, Verónica Díaz, Lorena Prado, Cristina Ducci, en una lista que puede proseguir. Veteranos como Haddad, Kittsteiner, Raab, que habían comenzado antes, pero que puestos a su lado, comprendieron que el maestro flamante veía más allá para inculcar detalles novedosos y trascendentales hacia el avance.
 

En el seno del Comité Olímpico Nacional también está la huella sin par de su tarea magistral, en cuyas sesiones de los grupos técnicos rectores bregó insistentemente por escapar de las normas anodinas e imponer fórmulas modernizadas, captadas en los viajes o aprendidas en los textos escritos en varios idiomas.
 

Participó en el Plan Tokio de preparativos para los fuegos Olímpicos de 1964 y en el Plan de los Seis Años para los Panamericanos del 75 que se iban a realizar en Santiago. Maestro por excelencia, profesor y conductor de más de 30 cursos de entrenadores realizados en nuestro país entre los años 69 y 73. Tuvo a su cargo el Boletín de la Comisión Técnica, de gran importancia, y tomó parte en todos los Centros de preparación física de las diversas federaciones afiliadas y en un sinfín de actividades relacionadas con la línea trazada por el COCH, en una de las mejores campañas que se recuerdan.

También amplió su campo al estudio de la medicina y psicología deportivas y en sesiones de especialistas disertó con la competencia del científico del más alto nivel. Su prestigio sobrepasó las fronteras, y fue llamado a dictar cátedras en institutos y escuelas de USA, Argentina, Brasil y Colombia. Regresaba pronto con la aureola y la grandeza de un misionero respetado y escuchado.

Fue más que un profesor de E. Física y entrenador de atletismo, pues siempre tuvo una visión muy clara y precisa sobre lo que debía ser la Educación Física, el Deporte y la Recreación, y como luchar en países como el nuestro, en que la escasez de medios y la resistencia de la rutina son engranajes que retardan.
 

Orlando Guaita se quedó dormido para siempre en una madrugada, agotado exhaustivamente. Nunca nos cansaremos de lamentar su muerte. Vida valiosa cortada en flor. Mientras más se recuerda su obra, más se valoriza lo que hizo v lo que ansiaba realizar.
 

E1 homenaje que se ofrece en el Torneo Atlético que lleva su nombre, servirá para que se reviva la imagen del hombre que se dio por el Deporte con Mística de ilusionado y Pasión de Arquitecto.
 

 (DON PAMPA)

 

 

  Orlando, su esposa Cecilia y Rodrigo, su hijo

 

Orlando en el Físico en clases

 

 

PRESENTACION

El deporte nacional rinde homenaje a Orlando Guaita Botta (19391974), brillante técnico y maestro carismático. Ha dejado una huella inborrable en las pistas atléticas y en los corazones de quienes lo conocieron. Su trabajo fecundo y valioso le permitió llevar al Stade Francais, su club de siempre, al primer lugar del atletismo chileno, y a convertirlo en potencia sudamericana como club. En el seno del Comité Olímpico de Chile también está la huella sin par de su trabajo magistral, en donde bregó por imponer fórmulas modernizadoras, basadas en su clara visión de lo que debía ser la Educación Física, el Deporte y la Recreación. Sus alumnos lo recuerdan por su fuerza psicológica, su profundo sentido didáctico, su ascendencia y su bondad persuasiva.

Que el recuerdo de Orlando y la voluntad de cada atleta hagan de este evento una fecha memorable.

 DIRECTIVA CLUB DEPORTIVO STADE FRANCAIS



DEPORTES
  ATACAMA ,  JUEVES 17 DE ABRIL 2003.     

 

                                                                                                 Orlando y atletas del Stade a su regreso de Europa

O
Reportaje: A 29 años de su desaparición )

 Orlando Guaita, el gran olvidado del deporte en Copiapó
 

* El 17 de abril de 1974, después de inaugurar el Suramericano de Atletismo en Santiago, y próximo a cumplir los 34 años,  este copiapino deportista, entrenador , y jefe técnico del Comité Olímpico de Chile, dejó repentinamente este mundo afectado de una bronquitis severa.

A casi tres décadas de su fallecimiento, en la capital de Atacama poco se sabe y poco se ha reconocido de su labor pionera en la actividad deportiva nacional.*

 


El recuerdo de su hermano

Es tal el orgullo que Osvaldo Guaita siente por su hermano, que el 1 de julio del 2002, creó una página en la red virtual para inmortalizarlo (http://webcindario.com/orlandoguaita).

Osvaldo es el único de los tres hermanos con vida (el mayor se llamaba Oreste, igual que su padre). Vive en Copiapó, posee un sitio de navegación en Internet en pleno centro de la ciudad, y sabe mejor que nadie quien fue Orlando Guaita Botta, aquel que se marchó un 17 de abril de 1974, "mi hermano dejó muchas tareas pendientes. Hay tantas ideas, proyectos que quedaron en el aire... pero ya han pasado 29 años y son tantos los recuerdos que más vale la pena no recordar...", comenta el también Profesor de Educación Física:

"Orlando y yo éramos muy parecidos.    El fue mi mentor, nos iniciamos en el atletismo en el Colegio Padres Franceses y siempre llevamos una vida deportiva muy unida. En la universidad fue profesor y entrenador mío, y después hacíamos clases juntos.   Siempre estuvimos vinculados al deporte' recuerda Osvaldo...él tuvo una visión muy clara que le ayudó muchísimo a comprender lo que pasaría al país en el futuro.

Tuvo la suerte de salir a otros países y  estudios muy avanzados para esa época realizando postgrados y masters. Eso lo llevó a tener una mirada futurista  y diría que a nivel de los directivos no fue comprendido ni escuchado, especialmente por los tabúes de aquel tiempo, y la falta de dinero para organizar lo que él quería. Pero a nivel de los atletas, de sus discípulos, tuvo una muy buena aceptación".......

 Más está presente en la memoria de quienes viven en Santiago que en su natal Copiapó, su hermano Osvaldo asume que en su tierra apenas  sea  recordado.

 "No me extraña. Hay un dicho que dice "Nadie es profeta en su tierra"  y agrega: "Mi hermano era muy especial, muy amigo de sus amigos. Siempre dispuesto a entregar su consejo, era muy recto, honesto y sincero. Nunca hubo  imposibles para él. Era un convencido de que las personas podían llegar a cumplir sus metas, y tenía tal poder de convencimiento siempre con razones específicas, básicas y creíbles."

 Al momento de desempolvar las reminiscencias de aquel 17 de abril de hace 29 años, Osvaldo deja entrever el dolor que le provocó su repentina partida: "Él era una persona extremadamente responsable. Tenía un resfrío, que lo tenia en cama, y como venia la inauguración del Suramericano que en su primer día era nocturno, se levantó a eso de las 18 horas, estuve con él hasta las 23 horas, aproximadamente, conversamos, nos despedimos y desgraciadamente, a las 3 de la madrugada me llamaron para decirme que había fallecido, de sopetón, de una vez, en el sueño. Fue un virus que le atacó los pulmones y el corazón y que le quitó la vida".

Una buena muestra del olvido nacional es el contabilizador de visitas de la página Web que Osvaldo creó: la mayor cantidad de personas que han ingresado al sitio en donde se pueden observar fotos familiares y acceder a parte de su biografía, son de Uruguay (62,9%). De Chile, apenas llega al 29,6%.


 

Imborrable recuerdo dejó
Orlando Guaita
en su hermano, Osvaldo, el único de los  tres que sigue con vida.
El Profesor de Educación Física   dice que Orlando fue demasiado Futurista para su Epoca.
 

Guillermo Rivera M.


 

"El problema del deporte chileno es serio y complejo, dado que esta actividad es el privilegio de unos pocos. El deportista es el fiel reflejo del ambiente que lo produjo; y el pueblo que no hace deportes no puede aspirar a tener buenos deportistas. Un deportista se forma a los 8 a 10 años y nuestros resultados no hacen más que corresponder a nuestra realidad. No hay deporte escolar ni primario ni secundario, no hay facilidades, los establecimientos educacionales que carecen de medios, instalaciones y el horario regular sólo considera 2 horas de educación física a la semana", decía Orlando Guaita Botta a la revista "Estadio" el 7 de octubre de 1971, quien ya en aquellos años dejaba al desnudo los mismos problemas que, casi tres décadas después, todavía se mantienen en el deporte nacional.

 

Hace 29 años, un 17 de abril de 1974, a escasas horas de haber inaugurado una nueva edición del Campeonato Suramericano de Atletismo en Santiago, dejaba de existir producto de una bronquitis virulenta este copiapino de 34 años, ex alumno de la Escuela Goyenechea (hoy Liceo Católico Atacama), y del Liceo "José Antonio Carvajal", profesor de educación física, entrenador y jefe de la comisión técnica del Comité Olímpico de Chile.

 

Guaita, nacido un 16 de julio de 1939, hijo de Oreste Guaita Landa y Gumercinda Botta Ponce, era el segundo de los tres hermanos, y contrajo matrimonio con la también atleta Cecilia Montecinos Banderet en diciembre del '68, con la cual tuvo un hijo, Rodrigo, que hoy reside en Osorno, 10° Región.

 

Desde muy pequeño se vio vinculado a la actividad deportiva, teniendo en su padre. Oreste, bogador de remo en Valparaíso, al ejemplo más cercano para su temprana vocación por el deporte.

 

Tras terminar su enseñanza de humanidades en el Colegio Padres Franceses y en el San Pedro Nolasco de la capital, Guaita Botta estudió primeramente Arquitectura y Pedagogía en Matemáticas antes de encontrar la veta que buscaba en la Universidad de Chile.

 

EL ATLETA Y TECNICO

 

Como deportista, alcanzó el título de campeón en el lanzamiento del disco durante el Campeonato Suramericano Juvenil de Atletismo desarrollado en Buenos Aires, Argentina, en 1959, y medallista de bronce en el Suramericano Adulto de Colombia 1963, al finalizar tercero en el envío del martillo, del cual fue el monarca nacional entre 1960 y 1964.

 

Con variados masters en Europa, Guaita ya como entrenador, dirigió a insignes atletas como Iván Moreno, Alejandro Ramos, Miriam Yutronic, Hernán Haddad, Leonardo Kistteiner, Edmundo Warnke, Jorge Grosser, Ramón Montero, Silvia Kinzel y Rosa Molina, entre otros; el copiapino ya en los'70 bregaba por una mejora sustancial en el deporte criollo.

 

"En Chile no tenemos naturalmente actividad preescolar. No existe deporte universitario racional y organizado, el deporte militar tiene las mismas características, este último carece de materiales, instructores especializados y habrá que reconocer que recién se está comenzando. En el deporte federado el deportista llega, habiéndose saltado todos los pasos previos de su formación. Si nuestro deportista destaca en tal estado es un hecho fortuito, las federaciones y asociaciones carecen de recursos. No tenemos técnicos preparados en cantidad y calidad. No hay una escuela de técnicos ni existe capacitación adecuada en lo teórico y en lo práctico. Nuestro deportista trabaja primero, entrena después", comentaba como conclusión del "Ciclo Multiopinante" que organizó la Universidad de Chile tras los Juegos Panamericanos de Cali del'71. Parecen palabras conocidas.

 

Técnico de la selección chilena que intervino en las Olimpiadas de Tokio, Japón 1964, Guaita Botta destacó por su franqueza y el poder de motivación que tenía sobre sus alumnos y que se reflejaba en una de sus opiniones sobre cómo superar el nivel competitivo del Deporte Nacional.

“Debe haber un control sicológico de los competidores por parte del equipo técnico, se debe transformar el temor a la competencia en agresividad ganadora.

Cuándo por una medalla se trata, Nuestro deportista muestra una Conducta Insegura” decía.

 

Su fallecimiento, provocado por un resfrió mal cuidado y que incubó un virus letal, lo sorprendió en la madrugada del 17 de abril de 1974 en su hogar, horas después de haberse levantado de su lecho para estar presente en la inauguración del Suramericano Adulto, como jefe del cuerpo técnico nacional.

 

Ahí quedaron truncados los planes de emigrar a Colombia, contratado por el gobierno de ese país para llevar a cabo sus planes que, en Chile, en aquellos años, eran imposibles de ejecutar.

 

A casi tres décadas de su partida, Guaita Botta es un ilustre desconocido para Copiapó, su tierra. Ni en escuelas, colegios y liceos se habla de él y su legado. A excepción del gimnasio techado municipal de avenida Copayapu, en la capital regional no existen mayores reconocimientos por parte de las autoridades gubernamentales ni del deporte, nadie sabe de su trayectoria y lo que hizo por el deporte nacional, y actualmente, es recordado y homenajeado por la Asociación Atlética Santiago en el tradicional Torneo Atlético que dentro de los próximos días iniciará su vigésimo novena versión, reuniendo a los mejores exponentes del atletismo nacional e internacional.
 

Jueves 17 de Abril de 2003   -Deportes-


 

Nombre en un polideportivo
 

"` El gimnasio municipal copiapino construido en 1996 bajo el mando de la
Alcaldesa Mónica Calcutta, recuerda a Orlando Guaita Bolla en una
 infraestructura deportiva que reemplazó al añoso "Erasmo Hidalgo Varas" que .se  erigía en el centro (de Copiapó)."

ASÍ como se realiza año a año un torneo atlético internacional en el Estadio Nacional, y en Valdivia y la comuna de la Florida un par de calles llevan su nombre, Orlando Guaita Botta es recordado y reconocido en su natal Copiapó sólo por el gimnasio techado que se eleva desde noviembre de 1996 en el sector 2 del Complejo Deportivo "Luis Valenzuela Hermosilla", otro gran protagonista de nuestro deporte.

Debido a los daños estructurales, a su falta de acústica, lo añoso de sus dependencias, y principalmente al ruido que emitía en el sector y que molestaba a los vecinos de la manzana que incluía las calles O'Higgins, Vallejo, Atacama y Colipí, la Municipalidad de Copiapó decidió vender los terrenos en los que se ubicaba el estadio "Erasmo Hidalgo Varas", y con aquellos recursos construir y entregar a la comunidad copiapina un recinto techado en el que se pudieran desarrollar las actividades deportivas, artísticas y culturales de la comuna y provincia.

Es así que después de 22 años de fallecido, y con fondos del municipio y de la entonces Dirección Regional de Deportes (Digeder), se hizo efectivo el proyecto de edificación del polideportivo "Orlando Guaita Botta, cuyo nombre fue inmortalizado tras una sugerencia planteada por el entonces concejal Carlos Porcile Valenzuela, hoy postrado en estado vegetal, quien había sido compañero generacional de Guaita en el Liceo "José Antonio Carvajal" de Copiapó.

Con Mónica Calcutta Stormenzan en la alcaldía, y teniendo como concejales al actual edil, Marcos López, René Funes, Leonardo Haga¡, Fernando Cabib, y el mencionado Porcile, se inaugura el gimnasio que tendría como objetivo el desarrollo de las tres áreas del quehacer de la comuna.

 

PUNTO DE ENCUENTRO

 

ACTUALMENTE EL "Orlando Guaita " cobija las competencias de múltiples disciplinas como el básquetbol, karate y voleibol, y además es recinto obligado para espectáculos culturales, artísticos y religiosos, manteniéndose bajo administración del municipio copiapino que ENTREGA UN reducto apto con marcador electrónico, gradas retráctiles que pueden reunir a casi 1.500 espectadores, tableros para el baloncesto, cabinas de transmisión radial, amplios camarines, que en muchas ocasiones han sido testigos de los Juegos Escolares, Trasandinos, Juveniles, Adultos y Senior de diversa índole. Tal vez, el recinto que este año cumple siete años de uso y servicio, sea el único que recuerde y mantenga en actualidad el nombre del copiapino Orlando Guaita Botta, quien a pesar de vivir toda su niñez y parte de su adolescencia en la capital de Atacama, y de siempre ser considerado un nativo agradecido de esta tierra, sigue siendo un desconocido y olvidado hombre para las últimas generaciones, siendo un descuido social imperdonable.

 


Querido y recordado Orlando Guaita:
Nunca podrás saber la falta que le haces al atletismo nacional. Eres de los últimos estandartes que había tomado el testimonio para impulsar a este noble deporte. Te marchaste (nos dejaste) cuando el equipo tricolor estaba en un sitial honroso y lleno de expectativas; eras en ese entonces el entrenador jefe del equipo nacional, y el Sudamericano de atletismo se realizaba en nuestra casa.

Tu gran sentido de responsabilidad no te dejó escuchar el grito de advertencia que hacía tu cuerpo, para una convalecencia que en otras circunstancias hubieras acatado.

En esa inolvidable y fría noche de la inauguración te movías de un lugar a otro dando instrucciones, reforzando aspiraciones, contagiando con tu espíritu luchador.

Cuando todos nos fuimos a dormir, nadie, pero nadie se habría imaginado que al amanecer ya no estarías con nosotros.

Eres de los últimos estandartes que acogió esta noble disciplina; porque a ella llegan los corazones nobles, los verdaderos amigos, los que saben lo que es la lealtad, la amistad, la alegría de compartir, la superación y el esfuerzo.

 Querido Orlando, nunca podrás saber la falta que nos haces.

 Tu amigo,

 Leonardo Kittsteiner C.

 Santiago, Septiembre de 1989

  

 

ORLANDO LANZANDO EL MARTILLO

 


Date: Lunes, 14 de Abril de 2003 22:12:20

Subject: recuerdo de Orlando

 

Estimado Osvaldo: No creo que te acuerdes de mi, pero compartimos muchas veces en el Stade, entre 1964 y 1970. Yo era un fanático del atletismo desde los 8 años, en que mi padre me llevó al Campeonato Sudamericano de 1956 en el estadio nacional, donde fui testigo de lo que mirado en perspectiva debe ser el éxito más grande de un atleta chileno. Me refiero al triunfo de Ramón Sandoval en los 800 metros que los ganó co record sudamericano de 1.49.0, mejor que el record olímpico vigente a esa fecha de 1.49.2 del norteamericano Malvin Whittfield. Esta hazaña, única en la historia del atletismo chileno, creo que fue lo que me motivó por el atletismo y me llevó a leer todo lo que caía en mis manos. Yo iba al Stade desde 1962. Un poco después, tal vez a fines de 1963 llegó Orlando como el gran lider y motivador de la rama de atletismo y desde entonces comencé a allegarme en ese ambiente, en el que fui acogido con tanto cariño por Orlando, sólo por mi pasión por el atletismo, porque era bien negado como atleta , aunque igual le hacía empeño. Con Orlando conversávamos muchísimo de atletismo pasado y presente y nos producía entusiasmo ver surgir tantas figuras promisorias, algunas de las cuales se hicieron realidad y nos dieron el título sudamericano en varones en 1969. Fueron años muy bonitos en que de la mano de Orlando surgieron tantos campeones. Como olvidar a Santiago Gordon, quizás su más constante y disciplinado discípulo, recordman chileno y campeón sudamericano juvenil y adulto y numerosas veces campeón nacional en 400 vallas, número puesto en las postas del Stade y de la selección nacional y concurrente a los juegos olímpicos de México 68. A Ptricio Saavedra, campeón sudamericano juvenil en 1966 y adulto en 1969, también asistente a México 68 y recordman nacional en 110 vallas, moldeado integramente por Orlando. Como no recordar a los grandes veteranos Hernán Haddad y Leonardo Kitsteiner, siempre estimulados y corregidos por Orlando, hacia el final de sus largas carreras de lanzadores. Y al colorín Zaldiv ar, campeón nacional en 100 y 200 m en 1963, al que también estimulaba mucho, pero más pudieron las leyes y la política que lo alejaron de las pistas. Tantos más que supieron de sus enseñanzas y estímulos, Carlos Barón, a quien hizo campeón sudamericano de 200 m. con sólo unos 6 meses de atletismo, todo un superdotado que se fue a Berkeley y del que nunca más se supo. Rolf Hoppe campeón y recordman sudamericano en 1969, aunque para ser justos entrenaba más con Ernesto Parra que con Orlando. Los 4 hermanos Kromschroeder(Pedro, Juan, Ana María e Ilse), Cecilia Montecinos, su futura esposa, a quien llamaba "monstruo" por sus grandes dotes atléticas, Vicky Roa y Cecilia Dragicevic, grandes velocistas de la época, Eleanor "Panchi" Torres entusiasta del disco. Recuerdo de Orlando su optimismo y su fé en las condiciones de sus atletas. Una vez, viendo lanzar a Luis Bustamante, primer chileno que pasó de 15 metros en bala y de gran envergadura física, me comentó "este es un lanzador de 17 m., pero no se entrena" En otra ocasión viendo correr a Julio Greene en un entrenamiento en el Stade dijo "este es el mejor corredor de 5000 que va a tener Chile". Tampoco salió cierto, pero así era Orlando, de un optimismo y de un entusiasmo que contagiaba. Los pupilos que le respondieron con entrenamiento y dedicación constante conquistaron esas grandes metas que él les prometía y que no eran puro entusiasmo, simo producto de su sapiencia, conocimiento y experiencia atlética. En fin, cuanto más podríamos recordar de esa época tan bonita. Por diversas razones me alejé del Stade ahsta 1974. En vísperas de Campeonato Sudamericano de ese año, llegué a la pista a ver un entrenamiento de los seleccionados y me reencontré con Orlando después de casi 4 años y me recibió con el cariño de siempre. Estuvimos hablando de las posibilidades de los atletas chilenos, recuerdo que me comentó que pese a su veteranía, no había aparecido ningún velocista que superara a Iván Moreno, entre muchas otras cosas que conversamos. Quedamos de vernos en el Es tadio para comentar el campeonato, pero el fatal destino quiso que mi encuentro con él fuera en la capilla del Verbo Divino, en medio de una multitud de amigos acongojados por su injusta partida. No se si su alejamiento tuvo que ver con que luego de ese sudamericano y hasta ahora, no he vuelto a un evento atlético más que dos o tres veces, aunque ahora quiero ir al próximo Torneo Orlando Guaita, que entiendo es en los proximos días. Un afectuoso saludo para tí Osvaldo y te sugiero mejorar el acceso a la página que es medio engorrroso.
 


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